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Chilenos, estamos a la orden

En 2006 con los presidentes de los Centros Riojanos de Viña del Mar, Agustín Merino, que aún lo es, y de Santiago, Gonzalo Santolaya.

En 2006 con los presidentes de los Centros Riojanos de Viña del Mar, Agustín Merino, que aún lo es, y de Santiago, Gonzalo Santolaya.

El sábado me desperté con la noticia en la radio del terremoto de Chile. Hablaban de un terremoto de gran magnitud, más de 8 puntos en la escala Richter. Ya, desgraciadamente, todos vamos aprendiendo a interpretar esos valores. Pero apenas hablaban de muertos. Sin embargo, dos días más tarde ya se cuentan por centenares (723 acabo de leer en una web chilena).

En cuanto me enteré de la noticia del terremoto, y aún sin conocer la magnitud de la tragedia, intenté ponerme en contacto con los presidentes de los Centros Riojanos en Chile, nuestros interlocutores naturales y portavoces de tantos paisanos que viven allí. Para mí son tan riojanos como los que vivimos a este lado del charco. Las comunicaciones estaban complicadas pero, finalmente, pude contactar con Agustín Merino, del Centro de Viña del Mar; con Francisco Javier López, de Santiago de Chile; y con Gonzalo Santolaya, anterior Presidente del Centro Riojano. Me transmitieron que los riojanos, por el momento, estaban bien. No habían tenido, por el momento, ninguna noticia negativa. Y en estos casos todos sabemos que el hecho de que no haya noticias suele ser sinónimo de buenas noticias. Así nos lo ha transmitido también el embajador de España en Chile, Juan Manuel Cabrera, que, por cierto, desciende de La Rioja.

Chile es un país íntimamente ligado a La Rioja. Allí viven miles de descendientes de riojanos y, personalmente, puedo asegurar que siempre que he estado allí, con otros riojanos, hemos sido maravillosamente acogidos. Los riojanos en Chile saben que estamos muy pendientes de ellos y que, como les gusta decir a nuestros amigos sudamericanos, “estamos a la orden”. De la misma forma que estuvimos al lado de los riojanos de Argentina cuando la situación económica de aquel país les puso las cosas difíciles.

Pero el hecho de que los riojanos de allí no hayan sido las víctimas más directas es para mí un consuelo pequeño. Chile es un gran país y hoy los riojanos debemos estar a su altura. No podemos quedarnos de brazos cruzados ante este desastre que ha provocado la muerte de centenares de personas (veremos en qué para esto; esperemos que la cifra no aumente ya demasiado).

Hoy todos somos chilenos. Después del seísmo sufrido el sábado y que tan gravemente ha azotado a nuestros hermanos de Chile, tenemos la obligación de solidarizarnos con ellos, mandarles nuestro cariño y nuestro ánimo y prestarles la ayuda que nos pidan. Ya sé que la tragedia no es comparable con la de Haití, pero cada vida es una vida y cada drama personal es único. Así que nosotros, desde aquí, solo podemos, como decía, ponernos a su disposición.

Así nos reciben en Chile. Ahora nos toca devolverles su cariño.

Así nos reciben en Chile. Ahora nos toca devolverles su cariño.

El Camino de Santiago y el lugar del sol

Pedro Rosales, párroco de Lardero y presidente de Kaipacha Inti

Pedro Rosales, párroco de Lardero y presidente de Kaipacha Inti

Con los niños de Kaipacha Inti

Con los niños de Kaipacha Inti

Escribía ayer de la ruta jacobea con motivo de su influencia en la ciudad de Santo Domingo. Esa entrada me sirve hoy para enlazarla con el emotivo acto de apertura del Año Jacobeo que he podido compartir en Roncesvalles con los Príncipes de Asturias. Con los Príncipes y con los presidentes de Navarra, País Vasco, Castilla y León y Galicia, entre otras autoridades. Pocas citas nos reúnen a los representantes de tantos pueblos y tan diferentes. El Camino de Santiago demuestra así que la historia une a los pueblos. Nos une en la fe, el arte, la naturaleza, el patrimonio, nuestras gentes. Nos une en torno a una ruta de la que los riojanos somos protagonistas. Basta con preguntar a cualquier peregrino para comprobar la huella que dejamos los riojanos cuando pasan por aquí. Todos alaban nuestra hospitalidad, nuestra solidaridad. El Camino es nuestra mejor campaña de promoción y, a la vez, nuestra mejor tarjeta de presentación en todo el mundo.

Kaipacha Inti y Lardero

Ese valor de la solidaridad tan presente, tan protagonista en los peregrinos, me hace traer a este blog el nombre de una persona, de una ONG y de un pueblo. Los tres en perfecta simbiosis. Pedro Rosales, Kaipacha Inti y Lardero. Tres ejemplos y modelos de cómo la gente joven sigue siendo modelo de vida, de alegría, de trabajo por los demás. Eso y no otra cosa es la solidaridad, la cooperación. Y muy especialmente en estos tiempos de crisis económica en los que la generosidad cobra especial significado. Kaipacha Inti es hoy lo que es gracias a todo el pueblo de Lardero, que desde el principio se volcó en esta maravillosa aventura de ayudar a los más necesitados. Lo que al principio fue un proyecto de un grupo de personas, enseguida fue compartido por todo el municipio de Lardero, y ahora ya es una marca de solidaridad riojana, con sus más de 300 socios procedentes de los siete valles de nuestra región. Kaipacha Inti, lugar del sol. Su significado debe seguir alumbrando esa metáfora de cooperación con los más necesitados. Aquí y allí: donde más lo necesitan.

Ciudadanos de La Rioja con Haití

Dos nenas haitianas

Dos nenas haitianas

No puedo dejar de escribir un post en el que abordar la horrible tragedia de Haití. Parece incomprensible que un fenómeno de la madre naturaleza pueda acabar, de golpe y porrazo, con la vida de más de 150.000 personas. Tengo la impresión de que todo el esfuerzo que hagamos, tanto de forma personal como colectiva, es poco. Pero es necesario.

Aparte de la colaboración que los riojanos hemos prestado de forma institucional, desde el Gobierno y desde los diferentes Ayuntamientos, quiero destacar la iniciativa de tantos y tantos convecinos nuestros con acciones solidarias en muchos de nuestros municipios: subastas, cafés solidarios, partidos de fútbol, obras de teatro, cuestaciones a pie de calle… Y, por supuesto, la entrega personal de profesionales que han partido hacia allí a prestar todo su apoyo.

Todas estas iniciativas y muchas más son las que mejor nos definen a los riojanos como una sociedad generosa, como un grupo de personas dispuesto a ayudar a los más necesitados. Y una tragedia enorme como ésta nos permite valorar cómo estamos frente a otros países, frente a otras regiones, y seguir desarrollando nuestra solidaridad.