Estos días Uruñuela celebra sus fiestas con tantas ganas como de vendimiar en cuanto éstas acaban, y con más razón este año en el que se espera una vendimia abundante y de excelente calidad, según se ven sus viñedos. Los cigüeñeros aprovechan estas fiestas para dar gracias a la Virgen del Patrocinio a la par que le piden una cosecha fructífera. Y si sus viñedos o las cigüeñas son uno de los emblemas del municipio (en Uruñuela todo hace referencia a las siempre presentes cigüeñas de su campanario), no son menos simbólicos su iglesia, su ermita (cuyas labores de restauración se concluían esta primavera), el puente y el rollo.
De ellos, quiero hablarles hoy, porque aprovechando la festividad de la Virgen, el pasado domingo inaugurábamos las obras del puente sobre el río Yalde. Un puente cuya restauración era necesaria, sobre todo, de cara a la mejora de la seguridad de vehículos y peatones, ubicado en la entrada desde Nájera (carretera por cierto en la que se va a intervenir en breve).
Así, el embellecimiento de la zona se ha completado con el acondicionamiento de un parque junto al puente, donde se ha ubicado el rollo jurisdiccional, del siglo XVI. Uno de los símbolos con los que se identifican los vecinos de Uruñuela. La jurisdicción y la justicia representadas por la metáfora de la espada clavada en el suelo. Aunque ya lo hice en su día, agradezco otra vez la colaboración de la familia Úcar, ya que el rollo se encontraba hasta ahora en una finca de su propiedad. El pueblo recupera y reivindica así un capítulo de su historia, de su patrimonio cultural y artístico. Estas intervenciones, mucho menos costosas que otras, son de las que más orgulloso se siente un representante público.
Por ello, Luis Fernando, el alcalde Uruñuela, debe presumir de estas actuaciones, de cumplir con su compromiso (que en estos tiempos hay que valorarlo incluso más que nunca). En la inauguración estuvo presente buena parte del vecindario, además de todas las asociaciones, los Cigüeñeros Mayores y los alcaldes de Cenicero, Huércanos y Nájera.
Y finalmente, antes de asistir a la misa, y procesión del grupo de danzas, visitamos también el nuevo hogar de personas mayores San Ignacio. Carlos, el presidente de la asociación, y Sofi, descubrían la placa con la que inauguraban el local de la tercera edad, tras unos años sin contar con ningún espacio para ellos. Y como los curas, nuestros mayores son los que mejor saben pedir. Pues no han ni estrenado el local, que ya estaban reclamando más equipamiento, una nueva televisión. Anotado queda; ¡felices fiestas!

Este fin de semana, nuestra querida tierra ha estado marcada por las fiestas de sus municipios, dedicadas con especial devoción a la “Virgen de agosto”. Sin embargo, otras muchas fiestas protagonizan nuestro calendario. Quiero destacar aquí el tradicional reparto del pan y el queso, de Quel, declarada hace seis años como fiesta de interés turístico regional.
Quel siempre merece una visita: por su castillo, por ser la cuna de nuestro ilustre Bretón de los Herreros, por su industria del calzado, o por qué no, por sus riquísimos y afamados fardelejos. Pero también por la Fiesta del ‘panyqueso’, que se celebra cada 6 de agosto y se remonta a 1479, cuando una terrible plaga de peste acechó la localidad (podéis leer un interesante artículo con la tradición completa en Belezos). Así, 531 años después, los 13 hermanos que conforman la Cofradía del Pan y el Queso son los encargados de organizar este ritual como agradecimiento desde la ermita de la Transfiguración, convirtiéndose en una de las tradiciones más antiguas y mejor documentadas de la península Ibérica.
Visualmente, junto a los danzadores de Anguiano o la batalla del vino, creo que es de las fiestas más llamativas, más vistosas y más fotografiadas de nuestra Comunidad, por la fuerza que tienen esos panes y esos trozos de queso volando desde las manos de los cofrades hasta las manos de sus vecinos. Una tradición que está reflejada también en la escultura de bronce que preside la plaza, frente al ayuntamiento.

Así que junto a sus vecinos, los cofrades y su alcalde, Víctor, el pasado viernes madrugamos, salimos en procesión a primerísima hora de la mañana hasta la ermita, escuchamos misa, almorzamos (como también manda la tradición), para presenciar después el lanzamiento de hasta 2000 bollos de pan y más de 50 kilos de queso. Por ello y por su interés histórico, si ustedes no conocen el panyqueso, les recomiendo que el año que viene reserven el día 6 de agosto y visiten Quel. Comprobarán el espectacular cambio que ha dado el municipio en estos tres últimos años, con el nuevo equipo de gobierno.

No sé por qué, pero estas noches de agosto me traen el recuerdo de cuando éramos niños, y llegaba a la plaza de mi pueblo, a Igea, el camión que ponía el cine de verano. Aquellas noches a la fresca, tumbados en la plaza, viendo las películas con el bocadillo que nos preparaban nuestras madres. Qué tiempos. Como dice la canción, “cómo hemos cambiado”…
Han pasado ya unas semanas pero me desde Clavijo me escriben para que cuelgue la foto que nos hicimos el pasado domingo día 11. Y he aquí la misma con Encarni, María Ángeles, Tomás, Luisito, Lourdes… y toda la buena gente de Clavijo.
Acompañado de Carlos Cuevas, parecía que velábamos armas antes de la final del mundial de fútbol que se celebraba esa noche: y qué mejor forma de descargar los nervios que subir a Clavijo, ver las vistas que desde allí se ven, visitar la bodega de los amigos, pasear por el parque y tomar un vino en la Casa Rural antes de comer con las amistades.
Siempre es bueno dejar de vez en cuando a un lado la agenda oficial, y charlas con los amigos.

Prohibir los toros, en mi opinión, va en contra de los derechos de los ciudadanos que tienen la libertad de acudir o no a la plaza como a cualquier otro espectáculo. Prohibirlos no es positivo. Esta prohibición responde a unas circuntancias concretas, en una Comunidad concreta: un momento político electoralista y oportunista, en el que algunos piensan que pueden sacar rédito con la separación de España.
La dejación de funciones de Rodríguez Zapatero en asuntos relacionados con la cohesión, la vertebración y la defensa de la identidad de España está teniendo, cada día, consecuencias más negativas, y genera nuevos problemas, mayor confrontación y división entre los territorios y entre los españoles.
Su prohibición no es positiva desde el punto de vista del empleo, de la economía, la cultura y el medio ambiente, diría más, es una aberración, ya que la fiesta de los toros es una costumbre y una tradición en España, del pueblo más grande al pequeño, de la Real Maestranza a las calles de Igea, sin olvidar el empleo que crea y lo que mueve nuestra economía.
Por eso, me posiciono totalmente en contra de la prohibición, creo que hay tiempo y hay solución ya que las Cortes pueden derogar el decreto, y apelo para ello a la responsabilidad del Gobierno de España, con el fin de que no prospere este recorte de libertades, que va en contra de nuestra cultura, nuestras tradiciones y las señas de identidad de este país.
Ya estamos en periodo veraniego, en temporada alta como dicen los profesionales del turismo, y aquí en La Rioja, estos meses vienen marcados por las fiestas patronales de nuestros municipios. Los vecinos sacan en andas al santo del lugar como marca la tradición. Excepto en Jubera, municipio en el que como el patrón es San Nicolás de Bari y éste se celebra en diciembre, pues sus vecinos celebran simplemente “las fiestas de verano”, a secas, pero con buen humor y una perfecta sintonía.
Junto a mi buen amigo Óscar, su joven alcalde, pude visitar este viernes el buen trabajo realizado con las obra de renovación de la plaza Andrés Medrano y de su pórtico, además del nuevo alumbrado público, para acompañar después a los miembros de la Asociación de Jubilados en el bar-hogar con el que cuentan. Un saludo desde aquí a Nicasio, a Ismael, y a todas las mujeres y hombres de Jubera con los que pasé un rato muy agradable. Incluso nos desafiaron unos jóvenes del País Vasco que echaban una partida de futbolín (aquí he de reconocer que no es lo mío).
Y en ese rato de charla, Óscar me transmitió la inquietud de muchos de los vecinos, en este año Jacobeo, por conocer sus orígenes, porque sus mayores les contaron en su día que desde tierras de Soria partía un ramal del Camino de Santiago, que pasando por Jubera, se unía a la ruta del Ebro. Por eso, y recogiendo el guante lanzado por el alcalde, creo que sería bueno profundizar en esta tradición oral, y en la documentación medieval que muestra la devoción existente en la zona hacia Santiago. Quizás dentro de unos años, las fiestas de verano de Jubera puedan ir dedicadas al Apóstol.
Si una cita prevalece año tras año, durante casi cinco siglos, y lo hace reuniendo a varios miles de personas, no cabe duda de que se trata de una tradición que hunde sus raíces en la esencia de nuestra historia: hablo de la Caridad de Lomos de Orios, en Villoslada, a cuya romería grande pude asistir este pasado fin de semana.
Este año los invitados fueron cinco obispos puertorriqueños que acompañaban a Monseñor Félix Lázaro, logroñés y vicepresidente de la Conferencia Episcopal de Puerto Rico, quien tuvo el honor de oficiar la misa. Pero si éstos fueron los invitados de excepción, la jornada estuvo marcada por una ausencia, la de Juana González, emigrante en Chile aunque natural de Villoslada, y que donó los corderos durante cuatro décadas hasta su fallecimiento hace unos meses. Tuve la gran suerte de estar con ella en mi último viaje a Chile y pude saludarla en su hogar, rodeada de su familia y de recuerdos de su tierra, de La Rioja y de Villoslada por toda la casa, con la imagen de la Virgen de Lomos de Orios presidiendo. Desde aquí, como ya lo he hecho persolamente, le reitero todo mi cariño a su familia. Este año han dado la Caridad los hijos de Antonio González, que fue conductor de la Comunidad Autónoma, a quien recuerdo también con mucho afecto.
Lejos quedan aquellos bandidos que amenazaban nuestra sierra, lejos -tristemente- quedan también aquellos pastores trashumantes que pidieron auxilio a la Virgen de Lomos de Orios, pero no tengan duda de que manteniendo vivas estas tradiciones nos acercamos cada día más a nuestras raíces, a nuestros orígenes.

Como es lógico, les dejamos a Antonia y Zacarías el honor de inaugurar las obras de Leiva, su pueblo
No quiero que termine esta semana sin homenajear a Antonia Corral y Zacarías Chavarri, vecinos centenarios de Leiva, a quienes pude conocer este pasado fin de semana.
Con motivo de las fiestas patronales de San Pablo y San Pedro, el pueblo rindió un pequeño homenaje a estos dos entrañables vecinos, que han pasado ya de los cien años. Pocos pueblos pueden presumir de contar con centenarios, y mucho menos con dos. Y pocas veces nos solemos acordar de ellos, de tener un simple detalle con nuestros mayores, por cuánto nos han enseñado y por servir de ejemplo durante tantos años para todos. Leiva, en ese sentido, se debe sentir orgullosa.
Asimismo, deben estar satisfechos sus vecinos por las obras de remodelación de la Plaza y Calle Mayor, que este sábado inaugurábamos. Un espacio ahora renovado, mucho más peatonal, con mejor equipamiento. Se lo merecen Antonia, Zacarías y todos los vecinos de Leiva.

Fachada del restaurante Casa Terete de 1915
“Ningún secreto, sólo tradición“. Esa es la única receta que la Casa Terete de Haro usa con su conocido cordero asado. Ningún secreto, sólo que sea buen cordero y de La Rioja. Y personalmente, creo que esa receta, aplicada a su negocio, es la que generación tras generación ha hecho triunfar a la familia Gutiérrez.
Por su “larga y brillante trayectoria empresarial y su cariño a Haro” Radio Haro y el Ayuntamiento de la localidad concedían el pasado viernes a Casa Terete el Premio Jarrerismo, uno de los galardones de mayor honor para cualquiera de los vecinos de Haro. A nivel personal, fue también un honor para mí presidir la entrega de una distinción que homenajea a aquellos que, con su trabajo, con su buen hacer, ennoblecen a la ciudad de Haro. Porque hacer Haro es hacer Rioja.
Desde 1887 la casa que ahora dirigen Cristina, Javier y Alberto, herederos de esa tradición al pie del horno de leña, al frente de la carnicería y restaurante, con la calidad del cordero y su cocina tradicional como estandartes. Terete es uno de los orgullos de Haro y de La Rioja, uno de los establecimientos símbolos de nuestra Comunidad, que el paso del tiempo no ha borrado su identidad, ese jarrerismo que se respira entre sus muros; con un buen vaso de vino en sus bancos corridos de madera (bancos que desde aquí pido a los dueños no cambien nunca).
A Alberto, María Teresa y toda su familia, mi más sincera felicitación y enhorabuena.
PD: La foto antigua de la fachada del restaurante es de su propia página web.

En la foto, de Abel Alonso, ayudando a Juan Francisco y Agustín en la tarea de freír las truchas. Al fondo, el alcalde de Bobadilla, Miguel Ángel.
Ayer la Federación Riojana de Municipios celebraba la jornada “Un pueblo, una marca” para señalar la importancia de proteger los nombres de los municipios, sus topónimos mayores. En definitiva: su DNI, su esencia.
Valga esta introducción para enfocar este blog hacia Bobadilla: un pueblo precioso a la orilla del Najerilla que los pescadores conocen bien y que, personalmente, recomiendo visitar. Aprovecho para felicitar a sus vecinos que celebran estos días sus fiestas patronales (San Juan, como en tantos municipios de La Rioja).
Y si hablamos pueblo y de marcas, en Bobadilla, su seña de identidad, el símbolo que le identifica, no puede ser otro que la TRUCHA.
Su Festival, siempre el sábado anterior a San Juan, marca el inicio del periodo veraniego. Festival que gracias al esfuerzo de Ayuntamiento, vecinos y piscifactoría, suma ya 31 ediciones y que ha servido, junto al del Chorizo de Baños, como referente para otros festivales de la zona: el del Caparrón en Anguiano o el de la Nuez de Pedroso, por poner algún ejemplo. Todos ellos son marcas de calidad, productos que se identifican con su zona, con su municipio y, desde su promoción económica y turística, construyen La Rioja.