
Prohibir los toros, en mi opinión, va en contra de los derechos de los ciudadanos que tienen la libertad de acudir o no a la plaza como a cualquier otro espectáculo. Prohibirlos no es positivo. Esta prohibición responde a unas circuntancias concretas, en una Comunidad concreta: un momento político electoralista y oportunista, en el que algunos piensan que pueden sacar rédito con la separación de España.
La dejación de funciones de Rodríguez Zapatero en asuntos relacionados con la cohesión, la vertebración y la defensa de la identidad de España está teniendo, cada día, consecuencias más negativas, y genera nuevos problemas, mayor confrontación y división entre los territorios y entre los españoles.
Su prohibición no es positiva desde el punto de vista del empleo, de la economía, la cultura y el medio ambiente, diría más, es una aberración, ya que la fiesta de los toros es una costumbre y una tradición en España, del pueblo más grande al pequeño, de la Real Maestranza a las calles de Igea, sin olvidar el empleo que crea y lo que mueve nuestra economía.
Por eso, me posiciono totalmente en contra de la prohibición, creo que hay tiempo y hay solución ya que las Cortes pueden derogar el decreto, y apelo para ello a la responsabilidad del Gobierno de España, con el fin de que no prospere este recorte de libertades, que va en contra de nuestra cultura, nuestras tradiciones y las señas de identidad de este país.
Ya estamos en periodo veraniego, en temporada alta como dicen los profesionales del turismo, y aquí en La Rioja, estos meses vienen marcados por las fiestas patronales de nuestros municipios. Los vecinos sacan en andas al santo del lugar como marca la tradición. Excepto en Jubera, municipio en el que como el patrón es San Nicolás de Bari y éste se celebra en diciembre, pues sus vecinos celebran simplemente “las fiestas de verano”, a secas, pero con buen humor y una perfecta sintonía.
Junto a mi buen amigo Óscar, su joven alcalde, pude visitar este viernes el buen trabajo realizado con las obra de renovación de la plaza Andrés Medrano y de su pórtico, además del nuevo alumbrado público, para acompañar después a los miembros de la Asociación de Jubilados en el bar-hogar con el que cuentan. Un saludo desde aquí a Nicasio, a Ismael, y a todas las mujeres y hombres de Jubera con los que pasé un rato muy agradable. Incluso nos desafiaron unos jóvenes del País Vasco que echaban una partida de futbolín (aquí he de reconocer que no es lo mío).
Y en ese rato de charla, Óscar me transmitió la inquietud de muchos de los vecinos, en este año Jacobeo, por conocer sus orígenes, porque sus mayores les contaron en su día que desde tierras de Soria partía un ramal del Camino de Santiago, que pasando por Jubera, se unía a la ruta del Ebro. Por eso, y recogiendo el guante lanzado por el alcalde, creo que sería bueno profundizar en esta tradición oral, y en la documentación medieval que muestra la devoción existente en la zona hacia Santiago. Quizás dentro de unos años, las fiestas de verano de Jubera puedan ir dedicadas al Apóstol.
Si una cita prevalece año tras año, durante casi cinco siglos, y lo hace reuniendo a varios miles de personas, no cabe duda de que se trata de una tradición que hunde sus raíces en la esencia de nuestra historia: hablo de la Caridad de Lomos de Orios, en Villoslada, a cuya romería grande pude asistir este pasado fin de semana.
Este año los invitados fueron cinco obispos puertorriqueños que acompañaban a Monseñor Félix Lázaro, logroñés y vicepresidente de la Conferencia Episcopal de Puerto Rico, quien tuvo el honor de oficiar la misa. Pero si éstos fueron los invitados de excepción, la jornada estuvo marcada por una ausencia, la de Juana González, emigrante en Chile aunque natural de Villoslada, y que donó los corderos durante cuatro décadas hasta su fallecimiento hace unos meses. Tuve la gran suerte de estar con ella en mi último viaje a Chile y pude saludarla en su hogar, rodeada de su familia y de recuerdos de su tierra, de La Rioja y de Villoslada por toda la casa, con la imagen de la Virgen de Lomos de Orios presidiendo. Desde aquí, como ya lo he hecho persolamente, le reitero todo mi cariño a su familia. Este año han dado la Caridad los hijos de Antonio González, que fue conductor de la Comunidad Autónoma, a quien recuerdo también con mucho afecto.
Lejos quedan aquellos bandidos que amenazaban nuestra sierra, lejos -tristemente- quedan también aquellos pastores trashumantes que pidieron auxilio a la Virgen de Lomos de Orios, pero no tengan duda de que manteniendo vivas estas tradiciones nos acercamos cada día más a nuestras raíces, a nuestros orígenes.

Como es lógico, les dejamos a Antonia y Zacarías el honor de inaugurar las obras de Leiva, su pueblo
No quiero que termine esta semana sin homenajear a Antonia Corral y Zacarías Chavarri, vecinos centenarios de Leiva, a quienes pude conocer este pasado fin de semana.
Con motivo de las fiestas patronales de San Pablo y San Pedro, el pueblo rindió un pequeño homenaje a estos dos entrañables vecinos, que han pasado ya de los cien años. Pocos pueblos pueden presumir de contar con centenarios, y mucho menos con dos. Y pocas veces nos solemos acordar de ellos, de tener un simple detalle con nuestros mayores, por cuánto nos han enseñado y por servir de ejemplo durante tantos años para todos. Leiva, en ese sentido, se debe sentir orgullosa.
Asimismo, deben estar satisfechos sus vecinos por las obras de remodelación de la Plaza y Calle Mayor, que este sábado inaugurábamos. Un espacio ahora renovado, mucho más peatonal, con mejor equipamiento. Se lo merecen Antonia, Zacarías y todos los vecinos de Leiva.

Fachada del restaurante Casa Terete de 1915
“Ningún secreto, sólo tradición“. Esa es la única receta que la Casa Terete de Haro usa con su conocido cordero asado. Ningún secreto, sólo que sea buen cordero y de La Rioja. Y personalmente, creo que esa receta, aplicada a su negocio, es la que generación tras generación ha hecho triunfar a la familia Gutiérrez.
Por su “larga y brillante trayectoria empresarial y su cariño a Haro” Radio Haro y el Ayuntamiento de la localidad concedían el pasado viernes a Casa Terete el Premio Jarrerismo, uno de los galardones de mayor honor para cualquiera de los vecinos de Haro. A nivel personal, fue también un honor para mí presidir la entrega de una distinción que homenajea a aquellos que, con su trabajo, con su buen hacer, ennoblecen a la ciudad de Haro. Porque hacer Haro es hacer Rioja.
Desde 1887 la casa que ahora dirigen Cristina, Javier y Alberto, herederos de esa tradición al pie del horno de leña, al frente de la carnicería y restaurante, con la calidad del cordero y su cocina tradicional como estandartes. Terete es uno de los orgullos de Haro y de La Rioja, uno de los establecimientos símbolos de nuestra Comunidad, que el paso del tiempo no ha borrado su identidad, ese jarrerismo que se respira entre sus muros; con un buen vaso de vino en sus bancos corridos de madera (bancos que desde aquí pido a los dueños no cambien nunca).
A Alberto, María Teresa y toda su familia, mi más sincera felicitación y enhorabuena.
PD: La foto antigua de la fachada del restaurante es de su propia página web.

En la foto, de Abel Alonso, ayudando a Juan Francisco y Agustín en la tarea de freír las truchas. Al fondo, el alcalde de Bobadilla, Miguel Ángel.
Ayer la Federación Riojana de Municipios celebraba la jornada “Un pueblo, una marca” para señalar la importancia de proteger los nombres de los municipios, sus topónimos mayores. En definitiva: su DNI, su esencia.
Valga esta introducción para enfocar este blog hacia Bobadilla: un pueblo precioso a la orilla del Najerilla que los pescadores conocen bien y que, personalmente, recomiendo visitar. Aprovecho para felicitar a sus vecinos que celebran estos días sus fiestas patronales (San Juan, como en tantos municipios de La Rioja).
Y si hablamos pueblo y de marcas, en Bobadilla, su seña de identidad, el símbolo que le identifica, no puede ser otro que la TRUCHA.
Su Festival, siempre el sábado anterior a San Juan, marca el inicio del periodo veraniego. Festival que gracias al esfuerzo de Ayuntamiento, vecinos y piscifactoría, suma ya 31 ediciones y que ha servido, junto al del Chorizo de Baños, como referente para otros festivales de la zona: el del Caparrón en Anguiano o el de la Nuez de Pedroso, por poner algún ejemplo. Todos ellos son marcas de calidad, productos que se identifican con su zona, con su municipio y, desde su promoción económica y turística, construyen La Rioja.
La Rioja es tradición y La Rioja es internet. Este título me sirve para daros a conocer tres iniciativas muy distintas que pude conocer más de cerca este fin de semana: dos relacionadas con nuestro mundo más tradicional, el mundo rural; y una relacionada con internet y las “nuevas”tecnologías. Porque uno de los puntos más fuertes de nuestra región es cómo conviven innovación y tradición. Y ambas cosas en proyectos que inciden en nuestro desarrollo y nuestra identidad.
Y es que los rayos de sol se hacían hueco este sábado desde primera hora de la mañana anunciándonos un buen día. La jornada comenzaba en San Román de Cameros, donde pude visitar la Granja Escuela “Tierra de Cameros” que se ha puesto en marcha recientemente.
Diferentes animales domésticos y los cultivos habituales de nuestras tierras conviven en el entorno del antiguo molino del Corregidor con el objetivo de formar y divertir a nuestros más pequeños (bien pequeños como veis en la foto). Se trata de mostrarles de forma más pedagógica la cultura de nuestra tierra. Un proyecto que sale adelante gracias al propio Ayuntamiento, Fundación Caja Rioja y el Gobierno de La Rioja, que estoy seguro de que contribuirá al desarrollo y promoción del Camero Viejo.
Y si ésta es la cara que se ve, no quiero dejar de resaltar la menos reconocida y más importante: los trabajadores desempleados en riesgo de exclusión social que han llevado a cabo los trabajo de albañilería y adecuación. Todo ello para formarse y mejorar sus opciones de empleo. Por eso me acompañaba Carlos, del Servicio Riojano de Empleo.
Y del Camero Viejo cambiamos de valle para pasar al Camero Nuevo, concretamente al municipio de El Rasillo, donde los vecinos se concentraban en el frontón para inaugurar el Museo Etnográfico. Un museo que me hace recordar, en primer lugar, a Miguel Ángel, su promotor, alcalde de El Rasillo hasta su fallecimiento hace unos meses, incansable trabajador y buen amigo.
El museo lleva el nombre de Victoriano Labiano, por ser Vitori, sacerdote durante muchos de la localidad, el donante de la colección. La muestra nos acerca a la memoria colectiva de nuestra sierra, a sus labores más tradicionales, y ha sido organizada con gran maestría por Julio Grande y su equipo, en forma de inventario visual, utilizando la forma de las herramientas como hilo conductor. Personalmente, recomiendo su visita por su originalidad: es un museo diferente a otros museos etnográficos que he visitado.
Tras visitar en Nájera a los peñistas que celebraban su concentración anual, el día acababa en el instituto Bartolomé Cossío de Haro con una cita ya habitual en estas fechas: Rioj@party.
Más de 500 internautas se reunieron en el centro jarrero para poner en común nuevos equipos (algunos de ellos totalmente “tuneados”, como dicen ellos), programas y conocimientos. Y con un excelente programa de actividades paralelas. Da gusto comprobar cómo las pymes riojanas apoyan la sociedad del conocimiento en actos divulgativos y sin ánimo de lucro como éste.
PD: La foto recoge una demostración que nos hizo una de las empresas participantes sobre las últimas técnicas en tres dimensiones que se meterán pronto en los televisores de nuestros hogares.
Bandera de nuestra tierra es todo aquello que nos une a los riojanos: es nuestra lengua, que simboliza la comunicación entre las gentes, generación tras generación; es nuestro campo, que representa en sus productos el trabajo de las riojanas y de los riojanos; y bandera son también los símbolos que compartimos: el Día de La Rioja, nuestro escudo, nuestro himno, y cómo no, la propia enseña, nuestra bandera cuatricolor.
El 9 de junio (y todos los días del año pero el Día de La Rioja especialmente) celebramos orgullosos todas aquellas señas de identidad que forjan nuestro carácter. Y, además de los actos institucionales, debemos celebrarlo en todos nuestros municipios, en cada una de nuestras comarcas, como fiesta que es, sacando nuestras músicas y nuestros trajes populares a la calle. Porque toda fiesta cuenta con una danza, una vestimenta característica y peculiar de cada pueblo, unos ritos… Y todas esas manifestaciones provenientes de los 174 municipios riojanos conforman el más rico de nuestros patrimonios: el folclore riojano.
Por eso, junto a todas las actuaciones que han tenido lugar esta semana pasada a lo largo y ancho de La Rioja, quiero destacar dos actos muy especiales.
El primero es la Muestra de Folclore, que reúne en La Bene una variada colección, procedente del Museo de Calahorra: trajes regionales, zancos, troqueaos, arcos y otras herramientas usadas en nuestras danzas. La muestra va unida al programa de promoción de nuestro folclore a escolares para que conozcan la esencia de las tradiciones riojanas de la forma más didáctica posible. Los riojanos, pequeños y mayores, debemos sentirnos orgullosos de nuestras señas de identidad, reivindicar lo que nos es propio, y seguir trabajando para transmitir nuestro legado a las generaciones próximas.
Con ese mismo objetivo, y en segundo lugar, la Gala del Folclore de La Rioja celebrada en Riojaforum resaltó la riqueza, la variedad de la etnografía musical riojana. Folk, canción popular, danzas, brindis, jotas. Pero si algo quiero destacar, algo que me ilusiona personalmente y que desde las instituciones debemos apoyar con especial entusiasmo, son nuestras escuelas. Las escuelas de danzas y de jotas que hacen del folclore el nexo de unión entre las generaciones de los riojanos del pasado y del futuro. Fue realmente entrañable ver a esos chiquillos de 3 y 4 años representando a su pueblo, a su región y cantando, como colofón, al unísono todos los grupos participantes ese Riojano de pura cepa, a modo de himno popular.
Decir Afammer es decir vida, color, alegría. Las mujeres que componen la Asociación de Familias y Mujeres del Mundo Rural dan a todos sus actos ese punto de optimismo, de vitalidad y dinamismo que todos necesitamos. Pero es decir también trabajo, esfuerzo y sacrificio. Porque, como todas las mujeres, como todas las cabezas de familia, sacan adelante con la mejor de las sonrisas sus trabajos en la empresa, en la oficina o en el campo… a la vez que compatibilizan las labores de la casa y de los hijos. Todo un ejemplo digno de elogio.
Pero es que, además, gracias a Afammer, estas mujeres participan en programas sociales, actividades culturales, de formación o de ocio. Por eso, fue un placer para mí reunirme una vez más con ellas para inaugurar la exposición de cuadros que exponen hasta el día 29 en el Centro Cultural Caja Rioja de Santo Domingo. Son óleos que representan bodegones, paisajes riojanos o elementos florales. El mérito reside en sus autoras: casi 50 mujeres de Grañón, Rodezno, Villalba, Sajazarra, Zarratón y Santo Domingo, que han participado en los talleres organizados por Afammer e impartidos por la simpática Coral Latorre.
A todas vosotras, que siempre me recibís tan bien, todo mi cariño, ánimo y apoyo.
Parece que hoy lunes el frío ha vuelto a La Rioja, incluso apuntan nieves en la sierra. Pero, aun así, el verano está cerca (este año ya hemos conocido bien el calor) y creo que el turismo de naturaleza, el turismo rural, es una buena opción.
Por eso traigo hoy al blog una interesante iniciativa turística que pude conocer la semana pasada en primera persona. Si hace poco visitaba en San Román de Cameros la granja escuela del Molino del Corregidor, el pasado martes pude conocer en esa misma localidad las Casas deVelilla, cuatro apartamentos rurales que han puesto en marcha Raúl y Lola en la aldea de Velilla.
Siguiendo la costumbre arquitectónica de la zona de piedra y madera, y con el más exquisito de los gustos estéticos (bueno, a mí al menos me encantaron), esta simpática pareja ofrece hasta 26 plazas de alojamiento en cuatro casas, que han bautizado con nombres alusivos al pasado de la villa: Casa de Concejos, del Tío Conejo, y dos con el nombre de la Tía Upe.
Sirva este ejemplo para aplaudir la iniciativa de los emprendedores riojanos. De la gente que idea, imagina, proyecta, arriesga y…, sobre todo, trabaja.
El ejemplo tiene más mérito cuando, como en este caso, se trata de invertir en nuestros municipios más pequeños, o de revitalizar aldeas, como Velilla, hasta ahora tristemente despoblada.
Velilla está frente a San Román, al otro lado del río Leza, y gracias a esta pareja podrá ser conocido por muchos riojanos y visitantes. La naturaleza más tranquila y a la vez más salvaje, el cañón del Leza, una rica micología, senderismo, bonitos pueblos y mejores gentes, convierten a este valle en un destino apetecible.
El viaje por los Cameros ese día acabó unos kilómetros más arriba, en Laguna, con una inversión menos vistosa, pero necesaria: las obras de la balsa de regulación que garantizará el suministro de agua de boca en Laguna, Jalón y Cabezón de Cameros. El arroyo Montemayor es la fuente que nutrirá esta balsa, a la que se está dedicando una inversión de más de un millón de euros. Bien empleados.