La riqueza de una tierra como la nuestra se distribuye en tantos rincones, en tantos paisajes, que una vida entera dedicada a recorrer La Rioja no basta para conocer su rico patrimonio.
Por eso, ayer quise hacer un paréntesis en plena campaña electoral, para agradecer a los calagurritanos el importante trabajo desarrollado en la capilla de los Santos Mártires. Una capilla que es patrimonio y emblema de los calagurritanos –de hecho está consagrada a los patronos de la ciudad- y es también orgullo de todos los riojanos.
Por su belleza bien pudiera estar el retablo expuesto durante estos meses en La Rioja Tierra Abierta, por ser su estilo del mejor barroco. Y digna de alabanza es también la disposición de tantos calagurritanos que han colaborado en su restauración, junto a las instituciones. Unos aportando su tiempo, otros con una aportación más técnica, como la del arquitecto, otros arrimando el hombro económicamente: ahí están las familias Losantos, González, o varias empresas muy ligadas a la ciudad.
Seis años de trabajos (primero del retablo, y ahora de cúpula, pechinas y su entorno) bien coordinados por la Cofradía de los Santos, que desde mi modesta opinión, han dado un fruto magnífico.
Muchas veces sólo nos fijamos en el valor -innegable- que tienen las piedras y nos olvidamos de descubrir a nuestro lado a esas personas que desde el anonimato, desde la discreción, trabajan día a día para la rehabilitación y conservación de nuestra historia.

Alfaro se ha convertido esta semana en la verdadera capital de La Rioja. La inauguración de la quinta edición de La Rioja Tierra Abierta convierte a la ciudad alfareña en el foco de atención cultural, turística y económica de nuestra región durante los próximos meses. Por los menos hasta el 12 de octubre, fecha en que se clausura la exposición. Y digo Ciudad, porque ese título que le otorgara Felipe IV, hace ahora 400 años atrás, es el que nos hace mirar a una época, la del barroco español, la España de los Austrias, que supone el leitmotiv de la muestra.
Alfaro resplandece con el siglo de Oro y reivindica el arte de su Colegiata en todo su explendor: el trabajo de las distintas Administraciones Públicas, Fundación Caja Rioja y la Diócesis han conseguido recuperar el patrimonio histórico-artístico de Alfaro, de incalculable valor, y poner en valor la colegiata de San Miguel, prueba fehaciente de la voluntad de un pueblo y el principal legado de esta exposición.
Un pueblo que ha querido implicarse con entera voluntad. Un municipio que pretende recuperar su orgullo a través de una exposición que supone ya un aliciente, un motor para el desarrollo del sector turístico y del sector servicios de Alfaro, una exposición que va a marcar un antes y un después en la historia de la ciudad.
Son cinco ediciones ya y no me equivoco si digo que no hay quinto malo. Quisimos en su día organizar una muestra que diera a conocer La Rioja más allá de nuestras fronteras, que pusiera en valor los recursos patrimoniales, naturales y culturales de nuestra región, y que contribuyera a la profunda transformación que hemos ido experimentando en los últimos tiempos. Y personalmente estoy convencido de que Alfaro barroco ha superado todas las expectativas.
No se la pierdan.
Hablarles de Grávalos es hablarles de mi zona, de mis raíces, de mi juventud: cuántas vacas habremos corrido en sus encierros. Es un pueblo que ha sabido conservar sus tradiciones (una muestra es el ciclo de navidad, la misa de pastores, etc.) y poner en valor sus orígenes, recuperando estos últimos años su balneario para apostar fuerte por su futuro.
Hablarles del balneario me hace echar la mirada cuatro años atrás, cuando después de casi un siglo de abandono, comenzamos su rehabilitación. Qué imagen tan diferente. Saldamos así una deuda que el pueblo tenía consigo mismo por tener el balneario cerrado, un centro termal que tuviera su momento más álgido en el siglo XIX, junto a los de Arnedillo, Cervera y Fitero, ya en territorio navarro. Una deuda que tenía La Rioja porque recuperamos así uno de los edificios más emblemáticos del patrimonio urbano de nuestra región. Patrimonio de gravaleños y de todos los riojanos.
Y es que quizás una de las mejores bondades, una de las mayores riquezas que tiene La Rioja, y al mismo tiempo menos conocida, sea la abundancia y calidad de sus aguas mineromedicinales. El manantial de Fons Podrida de Grávalos da buena cuenta de ello: conocido desde la Antigüedad Romana, sus aguas, ricas en azufre, calcio, magnesio y manganeso, son recomendadas para el tratamiento de afecciones respiratorias, reumáticas, digestivas y dermatológicas.
Por todo ello, creo que la rehabilitación del balneario, que contará con 140 plazas de hotel, va a marcar el inicio de un año histórico para Grávalos, dotándole de un nuevo atractivo turístico, unido al incomparable paisaje, su riqueza natural y paleontológica, para impulsar la zona desde el punto de vista económico, con la imagen más moderna.
En momentos como éste, al ver concluidos los trabajos de restauración de la iglesia de del Monasterio de Yuso, a los riojanos y a todos los hispanohablantes nos viene el recuerdo del momento de su declaración como Patrimonio de la Humanidad: un hito cuya trascendencia para La Rioja es imposible de calcular, a nivel de autoestima, de proyección cultural y turística. Aquel diciembre de 1997 fue una de las fechas más bonitas que he podido vivir como Presidente: era la primera vez que en la sede de la UNESCO y en acto oficial se hablaba en castellano.
Pero aquello no terminó allí, ya que adquirimos dos compromisos claros: la creación de un centro de investigación puntero de nuestro idioma y la restauración íntegra de los dos monasterios. Con la colaboración de toda la sociedad riojana iniciamos a caminar.
En esta etapa final hay que acordarse de tantos patronos, muchos benefactores, muchos empresarios, que han recorrido este camino de la mano del Gobierno de La Rioja, de la Fundación San Millán y de la propia comunidad de Agustinos Recoletos.
Al ver cómo ha quedado la iglesia de la Asunción de Nuestra Señora, después de tres años de trabajos, nos sentimos honrados, orgullosos, porque parece que uno ve un templo diferente. Los restauradores, gracias al apoyo de Fundación Caja Madrid, le han dado todo su esplendor, le han sacado los mejores valores: es mucho más que una obra civil, porque se han abierto las puertas para mostrar, de modo didáctico, a nuestros más pequeños el valor que este templo tiene. Y nos ha servido también para conocer datos de los orígenes del monasterio que desconocíamos, como fueron los restos arqueológicos de la primitiva iglesia románica.
Hemos demostrado cómo juntos se consigue el éxito. Y entre todos, hemos conseguido poner en valor uno de nuestros emblemas, la lengua castellana y sus orígenes radicados en nuestros monasterios, y ahora, devolver su esplendor a uno de los templos monásticos más relevantes del patrimonio histórico español.
El agua fue protagonista ayer domingo, y no me refiero a la de la lluvia, que hizo que mucha gente se quedara en casa, sino a la del Najerilla, el río que traviesa Nájera, la ciudad que le da nombre. Un río que une a los pueblos de la sierra -como dicen los propios serranos- con La Rioja; que une Cameros y la Demanda con el valle del Ebro. Uno de esos siete ríos que articulan, como siete venas, nuestra comunidad, dándole vida.
Y me quedo con esa idea de unión, reflejada en las aguas del Najerilla, y simbolizada en la nueva pasarela que inauguramos ayer. El cuarto de los puentes de Nájera se llama ya el de los pescadores, en honor a tantos aficionados a la pesca que hay en la comarca, zona truchera de La Rioja por excelencia. Una unión simbolizada también en tantos najerinos que nos acompañaron y que unían, con su presencia, un lado y otro del río, desde el barrio de Peñaescalera hasta la zona del frontón municipal. Ellos, los vecinos, son el reflejo del crecimiento de la ciudad; ellos reclamaban, con gran razón, esta cuarta arteria, y el buen hacer de su alcaldesa, Marta Martínez, ha conseguido que la obra esté concluida.
Pero las truchas no son el único producto de calidad de la zona. Ya les he hablado otras veces de la identificación que hay en este valle entre pueblos y marcas: el chorizo de Baños, el caparrón de Anguiano, y cómo olvidarnos de la Nuez de Pedroso. Por ello, sus vecinos celebraban este fin de semana la XIV edición del Festival de la Nuez, haciéndolo coincidir, como ya es costumbre, con la fiesta de la Virgen del Patricinio. Y es que Pedroso ha sabido identificarse y proteger un producto de extraordinarias características, fomentando su cultivo y dándose a conocer, aún más, gracias a él.
Un abrazo desde aquí a Elena Prior, su incansable alcaldesa, por el buen trabajo que está realizando; a los miembros de la Asociación Cultural El Roble por la excelente organización; a las personas que atendieron cada uno de los 25 puestos que había (aunque ya tuve la ocasión de saludarlos a todos ayer); y especialmente a los niños y jóvenes del grupo local de danzas, que tan bien interpretaron la Danza de Pedroso, para relacionar el folclore de esta comarca, tan rico, con su tierra, sus productos y sus gentes.
Contar con 174 municipios en La Rioja es un tesoro, una riqueza inmensa: en ellos, en los pueblos más pequeños, se encuentran las raíces de nuestra Comunidad, lo más propio. Lejos de los núcleos económicos de mayor relevancia, conservan nuestras raíces y nuestra memoria.
Pero además de un patrimonio incalculable, suponen una responsabilidad máxima para los dirigentes: siendo los focos menos poblados de la región, tienen los mismos derechos y deben contar con los mismos servicios y comodidades. Por eso, siempre he considerado crucial realizar una apuesta constante y desinteresada por nuestro medio rural.
En esa línea, esta mañana colocábamos la primera piedra del nuevo ayuntamiento de Cirueña y del nuevo consultorio de Ciriñuela, junto a su alcalde, Pedro Jesús Cañas; poco más tarde, Isaac Palacios, alcalde de Santurde, nos mostraba el avance de las obras de urbanización y saneamiento que se llevan a cabo en su municipio; la visita a La Rioja Alta ha concluido con la inauguración de la balsa de riego en Santurdejo, junto a Agustín San Martín, su alcalde.
Cuatro municipios que no suman más de 600 habitantes desarrollan cuatro proyectos del Gobierno de La Rioja que superan los 2 millones y medio de inversión; aproximadamente 3.800 euros por habitante. Ésa es la mejor apuesta para fomentar la igualdad de oportunidades, para gobernar para todos los ciudadanos, vivan donde vivan.
Y esto contrasta con la política del Gobierno central, que parece acordarse únicamente de los grandes municipios. Vertebración no es, como ha hecho el Gobierno Central, invertir 32.000 euros en estos cuatro pueblos en los últimos dos años. Cohesión no es, como hace el Plan E de Rodríguez Zapatero, invertir 110 euros de media por habitante. Mal les iría a estos pueblos si solo se aplicasen criterios demográficos.
Es aquí, en municipios con poca población como Cirueña o Santurdejo, donde se demuestra la responsabilidad de un Gobierno. Y el de La Rioja seguirá trabajando para mejorar la calidad de vida de sus vecinos, sean los que sean y vivan donde vivan.
Hoy quisiera haberles hecho una valoración del viaje a Argentina y Chile, pero la actualidad manda y me hace mirar a nuestros países hermanos con dos sentimientos muy diferentes, la alegría de un Premio Nobel hispano, y el pesar por el fallecimiento de uno de los nuestros.

Mario Vargas Llosa, literato universal, peruano y español (y también un poco riojano), recibió ayer la noticia de la concesión del Premio Nobel, el más alto de los honores en Literatura. Vargas Llosa es y seguirá siendo un embajador excepcional de nuestra tierra, de nuestra lengua y de nuestro vino. El título de Doctor Honoris Causa por nuestra joven Universidad y el galardón Prestigio Rioja de nuestro Consejo Regulador, sellaron hace años ya la relación de este maestro de las letras con La Rioja.
“¿Cómo eran estos primeros contadores de historias, anónimos, remotos, tan antiguos caso como los lenguajes que ayudaron a forjar y les permitieron la existencia?”
El autor peruano nos lanzaba esta pregunta en su discurso de investidura, una cuestión que nos hacía reflexionar sobre los orígenes del hombre y de las lenguas, a la par que nos hacia mirar hacia los raíces de nuestra lengua, hacia Gonzalo de Berceo, hacia San Millán de la Cogolla -su cuna fundacional-… Por eso, hoy siento orgullo de este galardón porque Mario Vargas Llosa ha enriquecido siempre, con su pluma y con su persona, nuestro patrimonio más rico, nuestra civilización y nuestra cultura.
Y como decía, la actualidad también presenta momentos amargos, como la noticia del fallecimiento del industrial Félix Galilea, natural de San Martín de Jubera, que fuera Vicecónsul de España en Chile. A su familia, mi más sincero pesar.
El pasado domingo la agenda del Presidente marcaba tres inauguraciones en la misma mañana. Y muchas veces todos criticamos ese afán los políticos por inaugurar, por cortar cintas. Y nada más lejos de la realidad, me explico: aprovechamos las fiestas de Zarzosa para inaugurar una obra, y de paso, visitamos varias actuaciones desarrolladas en Munilla. He de reconocer que como Presidente, me gustaría poder estar más veces, y más tiempo, en los pueblos más pequeños, con sus vecinos. Por eso, romper la agenda habitual y disfrutar del domingo en esta zona, siempre es de agrado. Una zona, la de la Sierra de la Hez, el valle del Cidacos y la Reserva de la Biosfera que ha sufrido en los últimos años una notable transformación.
Claudio, el alcalde de Munilla, nos esperaba en la aldea Peroblasco con casi medio centenar de vecinos, para inaugurar el empedrado de la Plaza Mayor y de la calle Colladillo, contigua. La gente agradece infinitamente que el Presidente visite su municipio. También quedé gratamente sorprendido de la afluencia de personal, de turistas y vecinos, en Munilla, donde acababan de terminar las fiestas de la Virgen de la Soledad. Petra, una joven de 92 años, y digo Joven con mayúsculas porque ¡menudo espíritu!, fue la encargada de descubrir la placa con que se estrenaba la plaza de Santa María y la rehabilitación de la fuente. Una fuente de 4 caños y piedra de sillería a la que los vecinos tienen mucho cariño, por qué no decirlo.
A mediodía nos recibieron con los brazos abiertos los vecinos de Zarzosa, y su alcalde -José María- al frente, que celebraban la fiesta de la Virgen de Canalejas, para inaugurar junto al Zagal y a la Zagala 2010 la nueva plaza de la Iglesia y conocer una buena obra para el pueblo, la nueva pista polideportiva. Más tarde, con Carlos, Raquel, María, asistimos a los actos religiosos en la ermita, que está bastante bien conservada.
Un día en el alto Cidacos que sabe a poco, cuando uno comprueba el trabajo bien hecho, el desarrollo de estos municipios, cómo eran estos pueblos, por ejemplo, cuando entró de alcalde José María, hace 15 años, y el excelente cambio, a mejor, que han vivido hasta ahora.

Los Milagros del Santo, una cita ineludible El Santo calceatense sigue actuando 10 siglos después, en lo que se ha convertido en un clásico del verano, Los Milagros del Santo (http://www.losmilagrosdelsanto.org), una representación teatral que narra la vida y milagros de Domingo García. Una cita ineludible con la localidad después de 18 ediciones celebradas, junto a las fiestas del Santo en mayo o las Ferias de la Concepción en diciembre.
Hace unos meses reseñaba en este blog una joya del patrimonio riojano, el auto sacramental que también se representa en San Domingo, y lo hacía para poner en valor la riqueza cultural de La Rioja y del esfuerzo y colaboración de sus gentes. Algo similar ocurre en Nájera, con sus evocaciones najerenses (a las que siempre asisto), o Calahorra, véase Mercafórum, la semana santa, etc. Una actividad cultural de la que también debemos presumir.
Ese joven Domingo que derrocha fuerza y energía, ingeniero, constructor de puentes y calzadas, evoluciona a lo largo de la representación hasta el santo abuelito, protagonista de tantos milagros y principal promotor de la fe cristiana y del camino a Santiago. Los gallos, los caballos, hasta la propia plaza, todo tiene un papel relevante en cada actuación para conseguir esa atmósfera espiritual y mágica que se respira en la Plaza de España cada mes de agosto. Y no menos digno de destacar, es el pasacalles previo que realiza todo el elenco de actores por la localidad.
Con un afán de superación que permite que cada año haya nuevos pasajes y nuevos paisajes de nuestra historia y de nuestra tierra, como el de la crecida del río Oja que han insertado este año, pero mejoras técnicas que actualizan los milagros y los ponen en valor con las últimas tecnologías en materia escénica.
Desde aquí mi saludo y mi agradecimiento a los más de 200 vecinos, aficionados al teatro, voluntariamente, con el único afán de honrar a su Santo y a su pueblo, Santo Domingo, unos jóvenes, noveles, y otros muy veteranos ya. Son representaciones que hacen pueblo, porque afianzan la identidad de sus vecinos en torno a una figura que les sigue uniendo, por encima de las creencias religiosas. Gentes que durante el año viven en Logroño o fuera de La Rioja, ensayan y colaboran con sus convecinos para que su municipio y su Santo sean cada vez más internacionales.
Más de 2000 asistentes cada año demuestran que nuestra historia interesa a nuestros vecinos y a las personas que nos visitan en verano. Por eso, a todo el municipio de Santo Domingo, a la Asociación Teatral Calceatense, a su presidenta, y al director de la representación, Pablo Calvo, mi enhorabuena, mi apoyo y mis ánimos para que en 2011 sea aún más exitosa que este año la función.
El año pasado, el 11 de marzo, tuve el placer de acompañar a los vecinos de Villavelayo en su fiesta patronal, Santa Áurea. Aunque a muchos riojanos esta Santa no les diga nada, les puedo asegurar que para los vilayos es lo más importante. Aunque hacía un día frío, aunque carretera estaba en obras que nos obligaron a rodear por Villoslada hacia las Viniegras, todo el pueblo de Villavelayo subió a honrar a su patrona, porque presumen de que es la única Santa riojana, y de que Gonzalo de Berceo le dedicara a su ilustre Hija uno de sus más conocidos poemas.
Un año después de esa visita, y tal como se comprometió la Cofradía de Santa Áurea, hoy hemos presentado un disco que recoge las canciones populares dedicadas a la Santa y las vísperas en latín que aún se cantan en este pequeño municipio serrano. Mi agradecimiento desde aquí a todas esas personas que en nuestra tierra se preocupan con acciones sencillas como ésta por mantener el patrimonio oral, transmitido de generación en generación, que es otro de nuestros tesoros más importantes.