Volviendo a mi niñez

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Con la sinceridad que les caracteriza a los niños, y con muchísima gracia me ha contestado uno de los alumnos: “somos todos de Medrano menos el profesor”. Y es que esas aulas me recordaban a las aulas de mi niñez en Igea, aunque las de ahora incorporen hasta ordenadores y más colorido, se respira en ellas la esencia de la Educación con mayúsculas, el ansia por querer aprender y reside en ellas la auténtica vocación del profesor.

20 niños son los que conforman la sección de Medrano perteneciente al CRA de Nalda. Colegios rurales agrupados (que eso es un CRA) a veces tan poco valorados o tan desconocidos. En una región como la nuestra, con tantos municipios, 174 nada más y nada menos, el trabajo a realizar en estos colegios del mundo rural es fundamental para toda la Comunidad, así como las figuras de sus docentes, con una labor impagable, desplazándose muchos de ellos todos los días desde la capital hasta pueblos tan distantes como el mío, Igea, como las Viniegras, u otros incluso más lejanos. En estos centros una sencilla reforma puede suponer mucho.

Lejos de ambicionar grandes proyectos de nuevos edificios, estos colegios exigen soluciones imaginativas, pequeñas ampliaciones, nuevos equipos, materiales… todo para contribuir al altísimo nivel de calidad en la educación que La Rioja se ha marcado en los últimos años y que la comunidad internacional así nos ha reconocido. En Medrano ha habido que quitarle un salón al bar para dárselo a la escuela. Los vecinos saben qué es prioritario en esta vida y la educación lo es.

Ahora los alumnos de Medrano cuentan con tres aulas, la de infantil (la nueva y más amplia), la de primaria y otra de apoyo. De eso se trata la política, de tomar decisiones que beneficien a todos, al bien común. De dar soluciones. La educación de los riojanos del futuro lo merece.



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