Mujer y mundo rural, todo a favor

Hace hoy una semana celebrábamos el Día Internacional de la Mujer Rural. En fechas como ésta, conviene pararse a reflexionar el porqué mismo de esta celebración. Y es que durante mucho tiempo, tanto el colectivo femenino como el mundo rural han sufrido serias discriminaciones. La mujer rural, por tanto, era víctima de ambas. Pero gracias al esfuerzo de cada una de ellas, a la labor de entidades como Afammer, y a la coordinación de medidas desde las administraciones, hemos conseguido que en La Rioja el mundo rural tenga oportunidades y posibilidades, que sea atractivo para nuevas iniciativas, inversiones y proyectos.

Y en esta tarea, la mujer ha contribuido de forma decisiva, por su infatigable capacidad de trabajo, por su relevancia en la toma de decisiones y por su organización. Ahí están los ejemplos de emprendoras que han puesto en marcha pequeños proyectos empresariales, relacionados con la artesanía, la apicultura o el turismo rural,  por ejemplo. Qué decir de tantas mujeres concejalas y alcaldesas que luchan cada día por sus pueblos (ahí los ejemplos de Ribafecha, Rodezno, Jalón, Daroca, Galilea…).

Por eso, hoy mujer y mundo rural lo tienen todo a favor. Ese papel clave en la transformación de nuestros municipios más pequeños ha de ser valorado, reconocido para de esta forma continuar trabajando y alcanzar así nuevos retos y desafíos desde la igualdad, la inclusión y la colaboración y nunca desde la imposición.Y a la vez ha de servirnos a los dirigentes como ejemplo, como modelo de superación, siempre teniendo en cuenta que en este sentido aún quedan muchas cosas por hacer: las dificultades del campo español, o las cifras de paro femenino a nivel nacional, especialmente más altas en el mundo rural, no nos permiten bajar la guardia. Mujer y rural, un campo donde debemos seguir trabajando, una buena inversión.

Así la jornada que pude compartir con ellas el pasado viernes, con más de 500 mujeres de La Rioja Alta, de la Baja y de la sierra (pese a ser mala fecha por coincidir con vendimias), todas reunidas en Albelda, es una auténtica y merecida fiesta. Sobra decir que les faltó tiempo para enfundarme el delantal y repartir con ellas la paella, vino y orujo incluido. Porque cuando están juntas se divierten tanto como duro trabajan el resto del año.

(La fotografía es de josepargil).



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