
No sé por qué, pero estas noches de agosto me traen el recuerdo de cuando éramos niños, y llegaba a la plaza de mi pueblo, a Igea, el camión que ponía el cine de verano. Aquellas noches a la fresca, tumbados en la plaza, viendo las películas con el bocadillo que nos preparaban nuestras madres. Qué tiempos. Como dice la canción, “cómo hemos cambiado”…
Si señor, cine de sobaquillo, por aquello de llevar la sila, y bajo el sobaco el bocadillo, una verdadera maravilla, que en Casalarreina todavía se mantiene.
Presidente, no hace tantos años de lo que cuentas. En mi pueblo también venían en las calurosas noches de verano a poner cine. O en la Plaza, o en las Casas Baratas. Y es verdad, nuestras madres nos preparaban en bocata de Tortilla (huevo con un poco de queso) y nos tumbabamos en el hormigon a ver peliculas míticas (Las Sandalias del Pescador era una de ellas). Y las señoras bajaban las hamacas esas de rayas con colorines que otra vez vuelven a estar de moda, los mayores ocupaban los bancos públicos y la chiquilleria nos desparramabamos por el suelo para poder comer Pipas Facundo. Qué tiempos!!. Será que estoy creciendo.