Bandera de nuestra tierra es todo aquello que nos une a los riojanos: es nuestra lengua, que simboliza la comunicación entre las gentes, generación tras generación; es nuestro campo, que representa en sus productos el trabajo de las riojanas y de los riojanos; y bandera son también los símbolos que compartimos: el Día de La Rioja, nuestro escudo, nuestro himno, y cómo no, la propia enseña, nuestra bandera cuatricolor.
El 9 de junio (y todos los días del año pero el Día de La Rioja especialmente) celebramos orgullosos todas aquellas señas de identidad que forjan nuestro carácter. Y, además de los actos institucionales, debemos celebrarlo en todos nuestros municipios, en cada una de nuestras comarcas, como fiesta que es, sacando nuestras músicas y nuestros trajes populares a la calle. Porque toda fiesta cuenta con una danza, una vestimenta característica y peculiar de cada pueblo, unos ritos… Y todas esas manifestaciones provenientes de los 174 municipios riojanos conforman el más rico de nuestros patrimonios: el folclore riojano.
Por eso, junto a todas las actuaciones que han tenido lugar esta semana pasada a lo largo y ancho de La Rioja, quiero destacar dos actos muy especiales.
El primero es la Muestra de Folclore, que reúne en La Bene una variada colección, procedente del Museo de Calahorra: trajes regionales, zancos, troqueaos, arcos y otras herramientas usadas en nuestras danzas. La muestra va unida al programa de promoción de nuestro folclore a escolares para que conozcan la esencia de las tradiciones riojanas de la forma más didáctica posible. Los riojanos, pequeños y mayores, debemos sentirnos orgullosos de nuestras señas de identidad, reivindicar lo que nos es propio, y seguir trabajando para transmitir nuestro legado a las generaciones próximas.
Con ese mismo objetivo, y en segundo lugar, la Gala del Folclore de La Rioja celebrada en Riojaforum resaltó la riqueza, la variedad de la etnografía musical riojana. Folk, canción popular, danzas, brindis, jotas. Pero si algo quiero destacar, algo que me ilusiona personalmente y que desde las instituciones debemos apoyar con especial entusiasmo, son nuestras escuelas. Las escuelas de danzas y de jotas que hacen del folclore el nexo de unión entre las generaciones de los riojanos del pasado y del futuro. Fue realmente entrañable ver a esos chiquillos de 3 y 4 años representando a su pueblo, a su región y cantando, como colofón, al unísono todos los grupos participantes ese Riojano de pura cepa, a modo de himno popular.
Gran cia la de la Gala del Folclore, esperemos que junto con otras iniciativas anteriores, v. gr. el Festival de Escuelas de Jotas y otros más. Todo aquellos que nos identifica no se caiga en el olvido y tome la fuerza necesaria para ganar el futuro.