Rioja y Japón

Con el embajador de Japón, los amigos de Bodegas Florentino Martínez y las tres ganadoras del concurso de Haiku

Con el embajador de Japón, los amigos de Bodegas Florentino Martínez y las tres ganadoras del concurso de Haiku

En el silencio / fresco de la bodega, / se oye un goteo.

Si el año pasado, vino y lengua, se daban la mano en San Millán en la primera entrega del concurso literario de haikus organizado por la bodega Florentino Martínez, este año, en el ocaso del año jubilar, fue Santo Domingo la ciudad que nos acogió en un acto de exaltación de la cultura del vino y la creación literaria.

Felicidades a los ganadores del segundo concurso, por plasmar en un formato tan breve lo mejor de sí mismos y de nuestros vinos. Nuestras dos principales señas de identidad, presentadas como fuente de placer, instrumento de comunicación, vehículo de cultura y herramienta de diálogo.

Felicidades a Susana Benet, de quien es el haiku que abre este post.
Felicidades a Mª Helena Bueno (Duermen las uvas, / se columpia la luna / de viña en viña)
Felicidades a Carola Vesely (La luna traza / pinceladas nocturnas / sobre la uva).

Tres poetas que ponen rostro a los más de 800 participantes. Tres poemas que avalan el éxito de Luis Miguel y sus hermanos con iniciativas distintas como ésta, que condensan tradición e innovación.

No puedo dejar de referirme también a Chema, el enólogo de la bodega y miembro del jurado, que tuvo una intervención magnífica.

Porque el haiku es un género poético tradicional japonés que condensa la esencia. Como el enólogo en sus mejores vinos, el poeta condensa en tres versos, de cinco, siete y cinco sílabas respectivamente, su relato, su persona, su espíritu.

La presencia estos días del embajador de Japón en España, Fumiaki Takahashi, me hace relativizar cada día más las distancias de este mundo en el que vivimos. No solo vivimos en una economía global, sino en una cultura global. Y me hace sobre todo coger impulso y ver en Japón una gran oportunidad para abrir nuevos mercados. Aunque desde La Rioja somos conscientes de lo difícil que es el reto.

En Japón tenemos una excelente representación de nuestra tierra (aunque escasa: no pasarán de 20 los riojanos allí): voluntarios trabajando en cooperación, maestros enseñando nuestro idioma, o investigadores haciendo su labor de manera excelente. Para muestra, un botón: recientemente, el IER (Instituto de Estudios Riojanos) publicaba un estudio sobre el etnógrafo calceatense Bonifacio Gil, escrito y coordinado desde Tokio por su autor, el riojano Óscar García Mendoza.

Es solo un ejemplo. Seguro que esa veintena de riojanos en Japón brilla con la misma luz.



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