No puedo dejar de escribir un post en el que abordar la horrible tragedia de Haití. Parece incomprensible que un fenómeno de la madre naturaleza pueda acabar, de golpe y porrazo, con la vida de más de 150.000 personas. Tengo la impresión de que todo el esfuerzo que hagamos, tanto de forma personal como colectiva, es poco. Pero es necesario.
Aparte de la colaboración que los riojanos hemos prestado de forma institucional, desde el Gobierno y desde los diferentes Ayuntamientos, quiero destacar la iniciativa de tantos y tantos convecinos nuestros con acciones solidarias en muchos de nuestros municipios: subastas, cafés solidarios, partidos de fútbol, obras de teatro, cuestaciones a pie de calle… Y, por supuesto, la entrega personal de profesionales que han partido hacia allí a prestar todo su apoyo.
Todas estas iniciativas y muchas más son las que mejor nos definen a los riojanos como una sociedad generosa, como un grupo de personas dispuesto a ayudar a los más necesitados. Y una tragedia enorme como ésta nos permite valorar cómo estamos frente a otros países, frente a otras regiones, y seguir desarrollando nuestra solidaridad.
Pedro, me gusta su blog porque no es el panfleto político de sus rivales.
Tiene razón en que toda ayuda a Haití es poca. Pero ahora es urgente.
Supongo que vendrá a mi ciudad a la inauguración de la plaza de toros: espero que nos cuente su opinión, desde el otro lado de la barrera.
Enhorabuena!!
Siguiendo con la solicitud de enviar ayuda a Haití.
Simplemente decir a los escépticos que dicen que lo que se da no llega …
Que si se dan 10 llegan 8, tienen todo eso, pero si no se aporta nada. Simplemente les condenamos a la miseria.
Pedro,
Tienes mucha razón en que el pueblo riojano es singularmente generoso. Y no sólo cuando se produce una catástrofe de la magnitud como la ocurrida en Haití.
La generosidad forma parte de la conciencia colectiva de los riojanos.
Yo, que he vivido en cuatro comunidades autónomas distintas, entre las que se incluye la vasca, percibo la diferencia entre la forma de ser, y de actuar,de los ciudadanos de éstas.
La generosidad a la que aludes se ejerce todos días. Con las personas más cercanas hasta con las que habitan en la otra punta del mundo, pasando por otras Comunidades Autónomas, España, Europa, etc.
En mi modesta opinión, en La Rioja la generosidad tiene dos características muy acusadas: sensibilidad y solidaridad. Nos afecta lo que les pase a otros, y procuramos hacer algo por ellos.
Desgraciadamente, esta “cultura” o, mejor dicho, valores, no están tan desarrollados en Comunidades muy cercanas a nosotros. Y, sin ánimo de ofender a nadie, también creo que bastante culpa tiene el ejemplo que estén dando los políticos de las mismas. Lo de inculcar que “los primeros nosotros, que somos especiales” es una clara manifestación de egoismo, la antítesis de la generosidad.
Pero parafraseando el dicho “cuídate de despertar la ira de un hombre paciente”, también se podría decir “cuídate de robar a un pueblo generoso”.(¿Se me entiende, no?)
Qué cierto es que se recoge lo que se siembra. Quizá por eso La Rioja despierta los mejores sentimientos de las personas que nos conocen.