La semana pasada hemos celebrado la festividad de San Blas, tan popular en La Rioja. Muchos de nuestros pueblos mantienen la tradicional bendición de roscos, sobre todo en el medio rural. Mientras, en las ciudades prácticamente solo los comercios nos recuerdan estas costumbres: en Logroño se vendan roscos de San Blas casi un mes antes de
su fecha. Detrás de estos ritos, de estas costumbres, se halla nuestra base cultural, nuestras tradiciones y por tanto, también, nuestra historia.
El día de San Blas tuve el placer de presentar un estudio monográfico sobre la Historia de Santo Domingo de la Calzada. El apoyo a lo nuestro, a nuestros orígenes, del que ya he escrito aquí en alguna ocasión, se traduce en el apoyo a proyectos que estudien y den a conocer, precisamente nuestra historia, nuestras ciudades, nuestro patrimonio. En este caso, la importancia de Santo Domingo en la Historia de La Rioja y de España, por su riqueza histórica, por su amplio y variado patrimonio y por su papel como hito fundamental del Camino de Santiago.
El número monográfico de Berceo, la revista de Ciencias Humanas y Sociales que edita el Instituto de Estudios Riojanos, es una iniciativa digna de mi elogio. Y muy oportuna en un año que celebramos el IX centenario de la muerte del fundador de Santo Domingo y del nacimiento de la ciudad, porque se trata de un acontecimiento de excepcional interés para todos los riojanos.
El esfuerzo por conocer y dar a conocer nuestra historia tiene que ser constante, tan constante como la influencia de la ciudad calceatense a lo largo de sus 900 años de historia. Y no solo en La Rioja, sino también en las devociones ligadas al Camino de Santiago. No podemos olvidar que Santo Domingo cuenta con la Cofradía asistencial más antigua de Europa. Tenemos, sin duda, una historia de la que presumir.
Mi pequeño homenaje semanal va dedicado hoy a las personas mayores, MAYORES CON INICIATIVA, con inquietudes, con ganas, con ilusiones. Esta semana, concretamente, he podido compartir experiencias con varios grupos de mayores que desarrollan proyectos en internet.
Y de ellos reseño dos:
- LOS MAYORES TAMBIÉN ENSEÑAN
(http://mayores.conocimientoytecnologia.org/), un proyecto de las cibertecas de La Rioja Alta en el que, a través de audiovisuales en su web, dan cuenta de los trabajos realizados en los talleres (internet básico, software libre, etc.)
- CIDACOS DIGITAL (http://www.cidacosdigital.com), el periódico digital del Valle del Cidacos, donde los treinta mayores participantes plasman el día a día de su comarca a través de las pequeñas cosas de la vida cotidiana.
Como ya dije en el acto de entrega de los premios Mayores con Iniciativa, es un orgullo y un lujo para nuestra tierra que los mayores no pierdan la ilusión y las ganas de incorporarse a la vanguardia tecnológica de la sociedad actual.
Navegar por internet, además de elemento de desarrollo personal, supone un instrumento fundamental de comunicación. A los 15 años y a los 70.
El fin de semana de este <em>ciudadano</em> terminó viviendo el partidazo de nuestro gran pelotari Augusto Ibáñez. Lo vi muy fuerte y muy bien acompañado por Pascual (también hay que reconocer que Bengoechea no tuvo su día). Se respiraba un ambiente fantástico y el campeón no defraudó (nunca lo hace): sentí en el público la ilusión y la alegría de volver a vivir la pelota en el frontón de referencia de nuestra Comunidad, el Javier Adarraga de Logroño. Un frontón que tiene algo de especial para todos los riojanos (y también para quienes vienen de fuera de La Rioja) que disfrutamos de la pelota en él: la máxima entrega de los pelotaris, la presión del público, los cánticos de los corredores y, cómo no, el inconfundible olor a sardinas y guindilla.
Pdta.: El 14 de febrero volveremos al frontón para rendir homenaje al pelotari de Hervías Miguel Capellán, un excelente profesional que deja las canchas.
Traigo al blog una simpática foto de Rodezno. Celebramos este sábado la fiesta de San Sebastián y, por invitación de su joven alcaldesa, Noemí, disfrutamos de una generosa comida popular. La visita oficial tenía como motivo inaugurar la pavimentación de varias calles… pero lo mejor fue el rato que vivimos antes de comer, tomando un vino con vecinos y compañeros y disfrutando del animado
pasacalles… con acordeón incluida.
No puedo dejar de escribir un post en el que abordar la horrible tragedia de Haití. Parece incomprensible que un fenómeno de la madre naturaleza pueda acabar, de golpe y porrazo, con la vida de más de 150.000 personas. Tengo la impresión de que todo el esfuerzo que hagamos, tanto de forma personal como colectiva, es poco. Pero es necesario.
Aparte de la colaboración que los riojanos hemos prestado de forma institucional, desde el Gobierno y desde los diferentes Ayuntamientos, quiero destacar la iniciativa de tantos y tantos convecinos nuestros con acciones solidarias en muchos de nuestros municipios: subastas, cafés solidarios, partidos de fútbol, obras de teatro, cuestaciones a pie de calle… Y, por supuesto, la entrega personal de profesionales que han partido hacia allí a prestar todo su apoyo.
Todas estas iniciativas y muchas más son las que mejor nos definen a los riojanos como una sociedad generosa, como un grupo de personas dispuesto a ayudar a los más necesitados. Y una tragedia enorme como ésta nos permite valorar cómo estamos frente a otros países, frente a otras regiones, y seguir desarrollando nuestra solidaridad.
Y así cumplí este jueves por noche con una invitación pendiente. En una de estas bodegas, tuve el lujazo de cenar con Emilio y con un grupo de vecinos de Fuenmayor que se juntan en la sociedad gastronómica La Malaria. Curioso nombre, sí… no sé si será porque la picadura de estos amigos de Fuenmayor deja huella, por lo “malos” que son, o por el estado febril con el que algunos seguro que salen después de alguna larga noche de vino y conversación.
Bueno, que los de La Malaria son muy buena gente. Agricultores, taxistas, trabajadores… personas que madrugan cada mañana para salir adelante, que saben lo que significa el trabajo diario pero que también saben disfrutar de su tiempo libre. Sin duda, la maravillosa gastronomía de nuestra tierra y su habilidad en los fogones ayuda un poquito.
Porque, el asado estaba descomunal. El mérito, de Daniel, un argentino vital y alegre, que lleva ya 10 años en Fuenmayor, como uno más de Fuenmayor. La verdad es que los argentinos con la carne tienen una mano, tienen muy buena carne y eso se nota. ¡Qué carne y cómo la asan!!. Preparó incluso la salsa chimichurri que estaba espectacular. Daniel me hizo recordar a los riojanos de Argentina, a los familiares que algunos tenemos por allá.
Gente alegre, normal, cercana y gente voluntariosa. Así lo demuestran cada año, como me contaron, colaborando en la feria de artesanía y vino, en las fiestas de septiembre o en la marcha ciclista que organizan entre los viñedos. Saben que el buque insignia de Fuenmayor es su vino y no vean cómo lo promocionan mientras se lo pasan en grande.
De hecho fue el tema del que más se habló. ¡Y nada de política!. A uno también le gusta desconectar y sentirse uno más, que es lo que soy. Sin protocolos y con las corbatas en el cajón. Como anécdota, alucinaban cuando les contaba mi vida en Igea, currando en el campo, cuando iba con mi padre con el camión.
El jueves volví a saborear los buenos tintos que se hacen en Fuenmayor y volví a escuchar y a aprender de estos buenos amigos de Fuenmayor.
En la sociedad actual, se han producido fenómenos de incorporación de otras culturas que conviven con nosotros. Y, del mismo modo, nosotros también, los riojanos, nos incorporamos a otros lugares con culturas totalmente diferentes.
La búsqueda de una convivencia real no debe llevarnos a cometer equivocaciones. No podemos caer en el error de fomentar las culturas de los que vienen, pero hacerlo desplazando, o incluso obviando, los elementos tradicionales y patrimoniales de la nuestra. No podemos ni debemos hacerlo porque nos lleva a una pérdida de nuestra identidad. No podemos ni debemos perder las referencias de lo que fuimos, de lo que somos y de lo que queremos seguir siendo. Hacerlo nos puede llevar al perder el rumbo.
Por ello, y con todo el respeto a otras culturas que, sin duda, nos enriquecen, siempre he sido y seguiré siéndolo un fiel y leal defensor de lo nuestro: de nuestro patrimonio y de nuestra tradición, de los orígenes y de las raíces que nos hacen ser RIOJANOS. Seguir siendo tal como somos, y orgullosos de lo que nos es propio. Por supuesto, no renuncio a compartir la cultura de quienes vienen de fuera como una aportación que sume aspectos positivos. Es más, creo que hay que apoyarles para que la cultiven. Eso nos enriquecerá a todos.
Igualmente, pienso que no hay que confundir aceptar y compartir la cultura de los otros con sustituir. Colocar la cultura de otros por encima de la nuestra -por poner un ejemplo que todos podemos entender- es tanto como colocar la bandera de La Rioja en nuestra tierra en un segundo lugar respecto a otras banderas. Defendamos lo nuestro y aceptemos otras culturas que seguro que nos puedan aportar o sumar aspectos positivos. Pero no pongamos lo nuestro en un segundo plano.
Por fin ha llegado 2010: año jacobeo, año de la TDT, año de la Juventud en La Rioja… año -en definitiva- lleno de ilusiones. Sé que no es muy original pero no quiero dejar pasar esa buena costumbre de decir FELIZ Y PRÓSPERO AÑO NUEVO.
Un año próspero es un año venturoso. Deseo que éste que comienza nos haga olvidar el que termina (o, lo menos bueno, que también ha tenido muchas cosas buenas). Que 2010 no sea peor, sino que nos ayude a conseguir juntos nuestro gran objetivo común: el empleo. Para ello vamos a necesitar esfuerzo y sacrificio y os aseguro que por mi parte pondré todo mi empeño. El trabajo, el empleo, el sacrificio y el esfuerzo van a ser un año más los valores que marquen mi día a día. Y pido para ello salud, tan necesaria para llevar este y cualquier proyecto a cabo.
Se acerca, para los niños, la noche más especial del año: la noche mágica de Reyes. Mágica por la ilusión que enciende en los ojos y en los corazones de los más pequeños. Son esas miradas, tan especiales, las que me recuerdan los nervios vividos de chiquillo, el no dormir, el amanecer muchas veces nevado en Igea… y el regalo inesperado. De mi época más menuda, recuerdo especialmente un triciclo, un sencillo triciclo, que me echaron los Reyes y que me hizo el niño más feliz del mundo.
Son esas miradas mágicas las que brotaban hoy de los niños de la guardería de la Cocina Económica. Y deben ser iniciativas preciosas como ésta organizada por el Instituto Riojano de la Juventud las que apoyemos estos días. Esforzarnos por aquellos que menos tienen -cuando no nada- para conseguir que, para ellos, también sea una noche especial. Ha sido una gozada verles jugar y sonreír, como decia el lema de la iniciativa. Se han recogido cerca de 500 juguetes (se lo agradezco personalmente a las familias que generosamente los han entregado) y hoy tenemos 250 niños más que juegan y sonríen. Una generosidad tan grande que servirá no solo para ver sonreír a los niños de la guardería Entrepuentes sino también a los hijos de los reclusos de la cárcel de Logroño y a otros niños del Casco Antiguo.
Y los adultos, ¿qué nos queda? Contagiarnos, cada uno de nosotros, con la sonrisa de cada niño. Y seguir siendo generosos durante todo 2010.

Con mi padre hace ya... catorce años

Mi padre felicitándome también en 1995 tras mi investidura. Una foto que nos hizo Raquel, de la agencia EFE.
Para mí, las fiestas navideñas han sido siempre y aún lo son un tiempo para dedicárselo a mi familia. Ese tiempo que durante el año les robo sin permiso y sin reproches por su parte.
Por eso, estas Navidades quiero recordar a mis padres. Se lo merecen por todo el cariño que me han regalado. Echo en falta a mi madre, Alejandrina, y echo de menos a quien nos dejó este año, mi padre, Jesús. De él ya he escrito en mi perfil porque a él le debo mucho, entre otras cosas, el haberme contagiado mi vocación de servidor público.
En compañía de mis padres, recuerdo, sobre todo, mi infancia y juventud, cuando el frío del invierno en Igea se paliaba con el calor de la cena del hogar. El calor de la lumbre pero, especialmente, el calor de las personas. En torno al fuego de la cocina de leña, como en tantos y tantos hogares riojanos, nos juntábamos toda la familia, cerca de veinte…
Pero la vida va cambiando. Y le va cambiando a uno también. Y, aunque confieso que me cuesta adaptarme a los cambios, a estas vueltas que la vida nos da, siento que mi obligación ahora es dejar un poco a un lado esos sentimientos más tristes que me invaden, esa parte melancólica de la nostalgia.
Porque en estos días creo que es necesario cargarnos de optimismo y de alegría para disfrutar estas fechas con nuestros seres más queridos. Con mi mujer, con mi hija, con mis hermanos, con mis sobrinos. Con los que cada uno de nosotros siempre tenemos a nuestro lado. Y pase lo que pase. Esas personas queridas y cercanas que en los buenos momentos, y en los menos buenos, sé que siempre están a mi lado.
Es tiempo para dedicárselo a ellos, a quienes más me importan. Sí, es momento de que aflore lo familiar. Momento de ocuparnos de quienes nos ayudan a borrar por un momento los problemas y quehaceres del día a día. En definitiva, es el momento para tomar fuerzas y cargarnos de ilusiones para 2010.
Dejo, como decía, a un lado esa nostalgia, el recuerdo de las pesonas queridas que nos dejaron, para desearos de forma sentida y sincera una muy Feliz Navidad en compañía de vuestra familia y rogaros que os esforcéis por hacer más felices a quienes os rodean.
No os voy a contar nada que no conozcáis sobre San Román de Cameros. Un pueblo precioso que siempre me ha llamado la atención por lo tradicional de sus casas, su arquitectura bañada por el Leza. Por eso, solo os animo a visitarlo y a profundizar en el Camero Viejo, cuyas vistas en días como hoy tienen que ser espectacular porque estoy seguro de que la nieve cubre todo el valle.
Este miércoles estuve comiendo con José Luis, su alcalde, y conociendo el proyecto de la granja escuela. Está ubicada en el recuperado -hace unos años ya- Molino del Corregidor, en la salida del pueblo en dirección hacia Laguna. Y lo traigo a colación porque me parece interesante apoyar proyectos que fomenten el conocimiento, la convivencia y el contacto directo con la naturaleza y con nuestros municipios más pequeños. Pueblos que son nuestras raíces, y que podemos convertirlos en auténticas aulas, aulas al aire libre, que fomenten el agroturismo, los campamentos de verano, etc. Todo por una mejor formación de nuestros hijos.